jueves, 23 de noviembre de 2017
Ciencias Médicas 2011
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UNIDAD DE GESTIÓN CLÍNICA DE ENFERMEDADES INFECCIOSAS HOSPITAL UNIVERSITARIO REINA SOFÍA DE CÓRDOBA

Los inicios de la Unidad de Enfermedades Infecciosas

 

Desde los años 50 las enfermedades “infecto- contagiosas” eran atendidas en los centros de benefi cencia dependientes de las Diputaciones Provinciales. Desde la inauguración de Hospital Provincial y General de Córdoba en Junio de 1969, la Diputación Provincial dispuso la creación de una Unidad de Enfermedades infecciosas con consultas externas y con hospitalización ubicada en la planta novena. Inicialmente, la atención médica se efectuaba por Médicos de la Benefi cencia Provincial, la mayoría a tiempo parcial, y desde el principio se formalizaron acuerdos privados y conciertos con la Seguridad Social. Pronto la actividad asistencial se organizo en el marco del Servicio de Medicina Interna, y muy concretamente en torno al Dr. Ricardo López Laguna, auténtico punto de partida y de identidad de la actual unidad. La atención enfermera la realizaba una escueta plantilla, compuesta por religiosas Hermanas de la Caridad y las alumnas de la Escuela de Enfermería, que realizaban sus prácticas clínicas en turnos de mañana, tarde y noche. Merece la pena recordar de esta época personas tan carismáticas como D. José Rebollo o Sor Fe. Desde la creación de la Facultad de Medicina de Córdoba la actividad de la Unidad de Infecciosos tuvo una gran vinculación con la actividad docente e investigadora de dicha institución. Los diferentes convenios de colaboración entre la Diputación y la Universidad, así como la integración del Hospital Provincial en el Hospital Universitario Reina Sofía dieron cobertura institucional a dicha colaboración. Queremos destacar el apoyo que el Prof. Pedro Sánchez Guijo presto a estos inicios de la Unidad desde su incorporación como Catedrático de Patología General y Jefe del Servicio de Medicina Interna en el que se desarrollaba esta actividad.

 

La estructuración de la Unidad de Infecciosos

 

En el verano de 1976 se incorporan a la actividad del Servicio de Medicina Interna del Hospital Provincial el Dr. Rafael Jurado y el Dr. José María Kindelán. Desde fi nales de 1982, se adscribieron de forma defi nitiva y a tiempo total a la Unidad de Infecciosos a las órdenes del Dr. López Laguna, atendiendo a la patología infecciosa más prevalente en esos momentos: hepatitis, fi ebre tifoidea, brucelosis, meningitis, algún brote de cólera epidémico, etc. ; y comienzan a ver a pacientes con patología infecciosa emergente asociada al consumo de drogas por vía intravenosa: endocarditis, osteocondritis, uveítis, etc., etc., En 1984 atienden al primer caso de SIDA, entonces infección por el HTLVIII, e inmediatamente se va recibiendo una avalancha creciente de pacientes con esta patología, que indiscutiblemente dieron un vuelco y un empujón al desarrollo clínico y organizativo de la Unidad de Enfermedades Infecciosas. Desde entonces, 1982-84, la unidad de Enfermedades Infecciosas, aún dentro del Servicio de Medicina Interna, adquiere independencia orgánica total, con personal facultativo con dedicación exclusiva, planta de hospitalización específi ca y consultas externas monográfi cas. En esos momentos además comienzan las labores formativas con estancias en otros centros, sesiones clínicas y bibliográfi cas semanales, y la rotación de residentes.

 

Los comienzos fueron duros pero colmados de ilusión. La realidad de aquellos días, con una epidemia de VIH centrada en adictos, aconsejó establecer un convenio, que aún perdura, con el Centro Provincial de Drogodependencia (CPD), por medio del cual los pacientes ingresados en infecciosos y con adicción a drogas, especialmente parenteral, eran evaluados semanalmente por un facultativo de dicho CPD y posteriormente seguidos a su alta médica hospitalaria. Del mismo modo, dado el significativo número de pacientes reclusos que eran atendidos en esta unidad, se potenciaron las relaciones entre los equipos médicos de dichas instituciones. Todo ello culminó en que un facultativo del Centro de Drogodependencia y otro facultativo de Instituciones Penitenciarias, semanalmente acudían y participaban en la Sesión Clínica del servicio. Y por otro lado se mantenían asiduas sesiones formativas y puestas al día con temas de actualidad y sesiones para diseño de planes de investigación conjuntos. Aquellos tiempos duros estuvieron cargados de enseñanzas médicas y humanas. El desarrollo científico fue vertiginoso y a la vez que, dada la escasez de recursos frente al Virus de la Inmunodeficiencia Humana, se aprendió a cuidar y compartir más que a curar. Esta realidad impactó en la esencia de la unidad, imprimiendo un sello de identidad propia en el trato con el enfermo y con su entorno. A partir de entonces se forja una manera peculiar de entender la medicina que se ha mantenido hasta la actualidad. La unidad tuvo que atender a un ingente número de pacientes jóvenes que fallecía de SIDA. Otras veces su vida y expectativas quedaban truncadas de forma brusca con la pérdida de todas las esperanzas. Los miembros de la unidad asistieron a bodas en el servicio con pacientes terminales, a reencuentros familiares, a reconducciones de vidas desestructuradas, a tantas historias ... Se puede afirmar que médicos, enfermeras, auxiliares, celadores, trabajadores sociales, celadores y personal administrativo compartieron las vidas de los enfermos como parte de las suyas propias.

 

La dotación de la unidad quedó sobrepasada y en el 1984-85 tuvo que ampliarse a toda un planta del Hospital Provincial. Se comenzaban a plantear criterios de aislamiento y medidas sanitarias para un mejor control de las transmisiones nosocomiales. En la época álgida del SIDA la unidad llego a tener 46 camas de hospitalización. A pesar del indudable efecto que la epidemia de SIDA tuvo en la estructuración de la unidad, esta siempre tuvo vocación de servir al Hospital y, por ende, a la sociedad cordobesa en el ámbito general de las enfermedades infecciosas. Ello explica, que poco después de comenzar su andadura, se organizase en dos secciones: la Sección A, que atendía al programa VIH; y la Sección B para atender a pacientes con el resto de patología infecciosa de la comunidad. La enorme actividad del programa de VIH se vio reforzada e impulsada con la incorporación del Dr. Antonio Rivero, -actual Jefe de Sección-o Desde 1992, con la incorporación del Dr. Julián de la Torre, -actual Director de la Unidad Clínica-, la sección B contó con un programa de patología infecciosa asociada al trasplante. Desde el comienzo la actividad asistencial y docente de la unidad siempre se complementó con una decidida actividad investigadora.

 

La actual Unidad de Gestión Clínica de Enfermedades Infecciosas

 

El desarrollo de la unidad culmina con la creación en el año 2005 de la actual Unidad de Gestión Clínica de Enfermedades Infecciosas. Sin renunciar a sus tradicionales valores, la atención al paciente VIH se ha desarrollado notablemente. Se ha logrado el acceso a los más modernos esquemas de tratamiento antirretroviral mediante la participación en numerosos ensayos clínicos. Se ha ofertado tratamiento de la hepatitis C a los pacientes coinfectados y se esta participando en ensayos clínicos con nuevos fármacos potencialmente más potentes. Cuando este tratamiento ha fracasado y se dan las circunstancias adecuadas, se les oferta la posibilidad de un trasplante hepático. A medida que el pronóstico de la infección VIH ha mejorado se ha reducido la hospitalización y se ha incrementado la actividad ambulatoria. Se ha puesto en marcha un hospital de día y una consulta a demanda a la que acuden los pacientes cuando tienen problemas. En esta consulta también se atiende pacientes derivados de urgencias y atención primaria con fiebre de duración intermedia. En su cartera de servicio la Unidad Clínica cuenta además con un programa de tuberculosis, de infección en el inmigrante, de infección en trasplante y de tratamiento de la infección nosocomial.

 

Paralelamente, el desarrollo de la actividad investigadora ha sido muy importante. La Unidad participa en el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica donde desarrolla programas de investigación en el ambito del tratamiento antirretroviral, de la coinfección VIH-VHC y de la infección en el trasplante. Los resultados se han plasmado en un número muy importante de publicaciones científicas y se ha obtenido resultados que han permitido mejorar al asistencia de los pacientes. La unidad participa e la docencia de pregrado y postgrado en el Facultad de Medicina y en innumerables cursos de formación continuada. Además cuenta con la acreditación de calidad de la Agencia Andaluza de Calidad Sanitaria a nivel óptimo. Entre otros galardones ha obtenido con los premios "Best in Class" al mejor Servicio VIH en los años 2010 y 2011 yal mejor Servicio en Enfermedades I nfecciosas en el año 2011.

 

 

 

Pero sobre todo no se ha perdido la seña de identidad de la unidad, esto es, el compromiso con los más desfavorecidos y con los discriminados, desde una perspectiva de la atención sanitaria que sabe conjugar los aspectos científicos y humanos de la medicina.

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